sábado, 1 de noviembre de 2008

Cambios en 'La maldición'

Miércoles y Jueves estuve enfermo, en la cama durmiendo y en mí mismo; pillé una de esas pasas estomacales que corren estos días. Ayer ya me recuperaba. Hoy estoy bastante mejor. Y todo esto me parece significativo en la medida que llevaba todos estos días pensando, consciente o inconscientemente, con 'La Maldición de la Filosofía'. Hoy me he puesto a modificar algunos aspectos. La convalecencia me ha dado pie a variar un poco el gusto, el criterio y la valoración.

A grandes trazas no cambio nada del texto, pero elimino partes que, hoy por hoy, me parecen redundantes, me detengo en ideas que sólo había mencionado de pasada. Por ejemplo: he cambiado un poco el final, he introducido un artículo sobre el Superhombre y me he extendido en ciertos lugares comentando la tesis que la lógica humana (razón), primeramente no és única ni dada, y luego, que sólo manifiesta un síntoma fisiológico, es decir, orgánico. En este sentido, muestro lo interesante de estudiar nuestas lógicas, nuestras expresiones semánticas y nuestros razonamientos como diagnósticos de nuestra salud y enfermedad corporal.

Supongo que escribir ensayos tiene esto: siempre que le hechas una ojeada hay cosas que retocarías, pues uno siempre está fluctuando y variando.

No busco la inmortal perfección, pero como decía Leonardo da Vinci:
Cuando la obra satisface al juicio, es una triste señal para el juicio; cuando la obra supera al juicio, éste es pésimo, como ocurre cuando alguien se maravilla de su trabajo; pero cuando el juicio supera a la obra, he ahí un signo perfecto; y si un joven se halla en tal disposición, llegará sin duda a ser un excelente artista, aunque sólo compondrá pocas obras, pero llenas de cualidades que detendrán a los hombres para admirar sus perfecciones.

Me cuesta ensimismarme de las cosas que hago ¡Siempre se puede pulir, aclarar y mezclar un poco más!

Pero supongo que esto también lleva sus inconvenientes. Los lectores lo saben bien.

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