domingo, 30 de noviembre de 2008

Salvador Pániker

Ayer colgué un post sobre mi previsión de la crisis económica. Lo dejé colgado 1h y lo borré. Aunque tuviese mil veces razón no vale la pena comentar nada ¡La suerte está echada! Y me puedo estar de vanidades ¡Qué me importa a mí poder reclamar dentro de un tiempo el típico -Ya lo decía yo!

Hoy he leído una extensa entrevista a Salvador Pániker -Uno que va de filósofo-. Suerte ha tenido que José Martí Gomez, el entrevistador, además de inculto sea bobo. Otro más listo, honesto y reflexivo se lo come con patatas.

Bien, Pániker se autoconsidera relativista puesto que "los valores absolutos conducen a los crímenes" ¿Nadie percibe la gran estupidez de este argumento? Venga, no seamos tímidos...
Para afirmar eso hay que presuponer la existencia de unas leyes morales que juzguen los actos humanos de por sí ¡Hay que presuponer un ley moral absoluta! Y es que la criminalidad sólo toma sentido dentro de unas leyes; para los espartanos, por ejemplo, matar de tanto en cuando a los ilotas era no sólo legal sino aconsejable para mantener sana su nación. Y de esta guisa Esparta gozó de largos siglos de felicidad; el mismo Platón pone a Esparta como modelo de estado feliz y bien organizado ¿Por qué? Porqué la propia dicha de los espartanos demostraba y justificaba como buenas y sanas sus instituciones, sus morales y sus leyes.


El relativismo es otra forma de absolutismo y por tanto, de dogmatismo ¡A quién quieren engañar estos farsantes de la cultura! Tienen suerte que hoy en día dominan y juzgan las masas, los ciudadanos, los degenerados emocionales, los semicultivados y pseudo analfabetos. Y es que estos charlatanes, intel·lectualmente hablando, son residuo. Pero parece ser que este es su momento: la época los apremia y los entrevista, los aplaude y escucha. Pero, ¿qué demuestra eso? ¿Acaso que lleven razón? ¿Acaso que ellos sean buenos? ¿Acaso haciéndoles caso se nos garantiza un vivir más feliz, fecundo y efectivo? ¿Acaso vamos a saber gozar más y mejor de cuanto vivimos? No, no se demuestra nada de todo esto ¡Quizás todos estos intelectuales sean lo más perjudicial e inepto para un desarrollo potente, vigoroso y por tanto, feliz de la civilización! Quizás representen el suicidio intel·lectual de Occidente.

Sea como sea, lo que me parece claro, y cada vez más, es que para apreciar tan capital intríngulis hay que tener olfato. Hay que poseer una sensibilidad especial y muy desarrollada para apreciar con claridad cuanto pasa desapercibido al vulgar y grosero sentido común de la mayoría. No todo el mundo es capaz de captar los signos del tiempo... sólo los fisiológicamente más desarrollados.

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