lunes, 11 de mayo de 2009

Misterios estéticos

Hace tiempo que me pregunto: ¿cómo es posible ser capaz de relacionar dos sensaciones distintas como 'pertenecientes' a un mismo objeto? Por ejemplo, noto unos pinchazos; después de un brevísimo instante de 'tensión' pienso -Me duele el brazo- ¡Y me miro el brazo! ¿Cómo llego a saber todo esto a partir de una sensación de pinchazo, un pensamiento y una sensación visual?
A través de una sensación de Yo parece ser que distingo sensaciones interiores relacionadas con pensamientos de dolor, con respecto a sensaciones exteriores relacionadas tb con tales pensamientos. De esta guisa se acaba por interpretar que hay un objeto exterior -El brazo- que me hace daño ¡Y aparece el abismo entre cuerpo-mente!

Sin embargo sólo hay sensaciones (considérese el pensar tb como una sensación dominadora que liga, mezcla y modela las demás) ¡Las ideas de yo, de dolor, de interior-exterior y de brazo, como objeto material, simplemente forman parte de estas sensaciones! ¿Cómo se explica esto? ¿Qué implica? ¿A donde me lleva esta visión?

2 comentarios:

Basurero Usurero dijo...

A Berkeley.

RDC dijo...

Buff ¿Berkeley? mmmm.... En cuanto a lo que no hay mundo exterior, o sea, ese hipotético mundo material de Descartes sí ¡Pero eso no implica que sólo exista el mundo espiritual!
Cierto que yo hablo de sensaciones, pero eso es para que nos entendamos.

La cuestión es, a mi entender, que si no hay mundo exterior propiamente no puede haber mundo interior, o sea, Yo. La idea de que yo percibo cosas, siento cosas y tengo sensaciones es sólo una construcción gramatical, un relato, nada más.
Pero llegdos aquí uno se pregunta. Bien, no hay ningún Yo que ordene todo este embrollo de sensaciones, pero entonces, ¿"quien" se encarga de ligarlas, darles sentido y valor y de coordinarlas entre sí? ¿Cómo surge esta sensación de que hay un yo, de que somos algo que 'tiene' partes y está rodeado por objetos externos?

En fin, hace tiempo que me da curiosidad cómo es posible que aquello que llamamos sentimientos se coordinen con tanta efectividad con lo que llamamos sensacioens visuales. A fin de cuentas, es otra forma de plantear el abismo mente-cuerpo.