miércoles, 17 de junio de 2009

No existen átomos y por tanto, tampoco existe el vacío.

Recordemos el planteamiento metafísico de esos mecánicos antiguos, Demócrito y Epicuro. A su entender no existe el Ser tal cual, a lo parmenídeo, sino que existen una infinidad de seres distintos y abigarrados moviéndose en medio de la Nada. Estos seres fueron llamados átomos, o sea, lo indivisible; pues decían que ellos eran el sustrato de todo cuanto existe y 'dentro' de los cuales uno era incapaz de llegar a encontrar nada aún más primario.

La contemporaneidad se caracteriza por ser una época fuertemente epicúrea, en muchísimos aspectos. Temas como el individualismo, el carpe diem y la fugacidad de la vida (el nihilismo), así como la felicidad o el goce como finalidad vital, emparenta profundamente la actualidad con ese dios de los jardines que fue el bueno de Epicuro. Pero es más; su afán por mecanizar la naturaleza también es rabiosamente actual: le debemos los conceptos de vacío y entidad física (átomo), sobre los cuales se ha desarrollado nuestra cinemática, nuestra dinámica, en fin, nuestros análisis -de aquí surge precisamente la idea de análisis: buscar los fundamentos indivisibles de la naturaleza.

También le debemos las ideas de azar y determinación, las cuales surgen, según yo he podida averiguar, de esta visión atómica de la naturaleza.

Si miramos nuestra ciencia actual nos damos cuenta que, si bien aún continúan usando, por tradición etimológica, los términos de átomo y vacío, la verdad es que estamos hablando de cosas muy distintas.

El vacío cuántico: cualquiera que sepa un mínimo de esta materia sabe que el vacío cuántico surge a partir de la consideración que existen entes cuánticos -fotones- cuya expresión es E=hv. Pero sabe además, que esto de hablar de vacío es una especie de anacronismo terminológico. Aún se piensa en términos mecánicos en una situación en donde la mecánica hace agua porque, simplemente, la realidad no es un puñado de puntos moviéndose en un espacio vacío, como se había creído ilusamente.

Corre un rumor en internet y que sólo demuestra no saber interpretar una fórmula. Este rumor dice: el vacío cuántico es la energía mínima que puede alcanzar el universo. Pero esto no es cierto. La fórmula del vacío cuántico es, abreviando, como sigue: E=hv/2Pi . En realidad esta fórmula niega que exista un valor energético mínimo en el universo ¡Puede haber infinitos valores energéticos para el vacío cuántico según sea el valor de la frecuencia v! Por ejemplo, y recuerdo que no se tomen estos ejemplos al pie de la letra, imaginemos que estudiamos un sistema cuántico con un fotón de v=1000 y otro sistema con otro fotón de v= 10; según el primero el vacío cuántico del sistema es de E=h1000/2Pi mientras que para el segundo es E=h10/2Pi.

Siendo H y 2Pi valores constantes parece obvio que el vacío difiere radicalmente entre un sistema cuántico y otro. Entonces, nos preguntamos: ¿acaso mientras haya energía no es posible hallar nuevos 'entes físicos'?

En fin, creo que nos deberíamos quitar de la cabeza la idea que existen entidades físicas fundamentales en la naturaleza. Al menos eso es lo que indican las fórmulas. Pero durante siglos se ha interpretado el mundo como el conjunto de objetos o entes físicos ¡Y aún son muchos los que se pierden al salir de este esquema conceptual!

Hay que superar nuestros propios prejuicios y aprender a saltar al agua sin flotador.


2 comentarios:

Carlos Suchowolski dijo...

"En fin, creo que nos deberíamos quitar de la cabeza la idea que existen entidades físicas fundamentales en la naturaleza. Al menos eso es lo que indican las fórmulas."

¿Pueden indicar eso... las Fórmulas, y nosotros hacerles caso después de haberlas inventado precisamente... para guiarnos en los mundos... físico e instituido?

¿Podrías explicar a qué significan "aprender", "saltar", "agua" y "flotador"? No alcanzo a aprehender la alegoría, sorry.

José Luis Ferreira dijo...

Robert:

Algún día nos tendrás que contar qué es lo que existe, según tú :)