martes, 11 de abril de 2017

2017

¡Qué abandonados os tenía! ¿8 años han pasado des del último post? Por casualidad conservaba la contraseña y he vuelto a acceder; y he vuelto a releerme los artículos y comentarios.

La mayoría, hoy, me parecen demasiado largos –sólo me placen los cortos. Y a decir verdad, muchos de ellos me saben a un minucioso ejercicio con el fin de aprehender ciertas ideas, interiorizarlas, rumiarlas y asimilarlas hasta hacerlas relucir con un nuevo sabor. ¿Lo habré logrado? O, ¿acaso será preciso esperar más tiempo?

Ante este espejo del tiempo me veo cambiado, distinto; las palabras que antaño escribí ya no resuenan igual en mi cabeza, ni en mi corazón; especialmente cuando es mi corazón quien se pone a pensar, mientras mi mente asiente.


En fin, quizás sí sea cierto que con el tiempo haya logrado domesticar, embelleciendo con un lenguaje más suave, comprensivo y refinado, algunas de mis fierezas más agresivas; pero ¿acaso no es bueno esconder, dentro de uno mismo, un mundo salvaje, indómito y algo oscuro? Pero,  ¿aún lo escondo?  Quizás…  Si bien, para ser honesto, la filosofía aún me apasiona, con todo lo salvaje que suele desatar el apasionamiento. 

No hay comentarios: