domingo, 8 de marzo de 2009

Individualismo

Hace días que le doy vueltas: escribir un ensayo sobre el individualismo actual. Pero me da mucho palo. Y además, a quien le importa eso?

Puntos a tratar:

1) El cambio de paradigma del s.XIX y primera mitad del s.XX con respecto a la actualidad: el individuo veía la sociedad como el mayor enemigo para llegar a realizarse, es decir, para vivir con dignidad, para llegar a ser sí mismo, para sentirse un ser humano. Marx, Freud o Sartre, quien dijo "El infierno son los demás", fueron los grandes representantes ideológicos y 'literarios' de este movimiento. Actualmente, EE.UU con su democracia y su neoliberalismo ha sabido cambiar la ideología: ahora el mismo individuo es el responsable de su propio éxito o fracaso: si crees que tu vida no es digna se debe a que no has trabajado lo bastante, es decir, porque no te lo mereces. El individuo actual no ve ya a la sociedad como la principal causa de sus frustraciones, sino a sí mismo ¿Efectos? Principalmente, aumento de la presión sobre nuestra conciencia y por tanto, en paralelo, aumento de los mecanismos de apaciguamiento de los instintos al volverse, éstos, sumamente fieros.

2) El auge de los manuales de autoayuda, de búsqueda del éxito personal, etc. reflejan el individualismo de nuestra sociedad. El individuo aparece como amo y esclavo de sí mismo.

3) El aumento del individualismo incrementa la superstición: cada cual busca su propia visión de sí mismo y por consiguiente, del mundo. Se rompen con rapidez los regionalismos y sectarismos de todo tipo... Aparece el homo eclecticus: le gustan múltiples ideas distintas incluso contradictorias; la contradicción se erige como señal de buen criterio! Con motivo, no se casa con nada, adora lo diferente, lo nuevo, especialmente, el contraste. Le gusta disfrazarse de todas las modas, mezclarlas y volverlas personales.

4) Aumenta de forma inquientante el sentimiento de fugacidad. Todo se vuelve sumamente incierto, borroso e inestable. Cada vez se proyectan menos las fuerzas más allá del día a día.

5) Desaparece la idea tradicional de comunidad, mientras ésta se entiende , cada vez más, como una empresa humana constituida sobre los intereses de los individuos que la integran. Tras eso no se ve mucho más.

6) El individuo no sólo se vuelve cómico al acostumbrarse a representar múltiples papeles, sino que toma consciencia de su comedia: en una situación actúa de una forma, en otra de otra, etc. Y precisamente persigue y necesita ser mejor cómico ante el alúd de múltiples situaciones que le pueden acontecer.

En fin. Estos son algunos puntos.

viernes, 6 de marzo de 2009

El Mundo como voluntad y representación

Kant fue uno de los artífices de la muerte de la metafísica -La metafísica no puede ser nunca una ciencia, puesto que así lo demuestra la ciencia transcendental- Exclamó.

Schopenhauer, que se llamó a sí mismo 'Heredero de Kant' replanteó el esquema filosófico del viejo profesor diciendo -La metafísica es un objeto de conocemiento más alto que la ciencia mecánica-. En verdad, se le debe a Schopenhauer el gusto contemporáneo por dar explicaciones cosmológicas. Einstein mismo encontró en Schopenhauer una excusa para pensar la ciencia en grande. Y a partir de Einstein se busca la teoría del Todo.

jueves, 26 de febrero de 2009

Amor y dolor

¿Es verdad que "por amor somos capaces de sufrir los más grandes tormentos"?

miércoles, 25 de febrero de 2009

La ciencia como mitología

A los historiógrafos del pensamiento les gusta hablar del paso del mito al logos como uno de los momentos cruciales en el desarrollo de la ciencia occidental. No pocos sabios actuales suelen comentar: - En la antigua Grecia los relatos mitológicos y religiosos que nutrían a la cultura popular dejaron paso a las explicaciones racionales que desarrollaron los filósofos, y por ende, los científicos-. Hay razones para sospechar, empero, que este sorprendente tema ha sido tratado de pena por mentes muy cortas... y algo sucias.

Primero, el concepto de religión entre los griegos arcaicos tenía poco que ver con cuanto actualmente se reconoce como religiones, especialmente con cuanto las inteligencias del norte de Europa y EE.UU definen ordinariamente como religión; quizás los católicos lo entiendan mejor.

Para los griegos la religión parece ser, más bien, un amasijo de instituciones cuya función consiste en celebrar fiestas. Todos los actos públicos, y por tanto religiosos, se presentaban como festividades en donde se aportaban regalos, las más de las veces como demostración de poderío, de riqueza, de libertad o dicha. Y de esta forma la cultura se manifestaba con una fuerza y un vigor tremendo. Una de estas celebraciones rituales griegas eran las competiciones poéticas, de las que se cree que Homero salió varias veces vencedor, así como Hesíodo, quien se llevó la palma con su “Los trabajos y los días” o su “Teogonía”.

Parece ser que fueron estas competiciones, y sus consecuentes reconocimientos públicos, lo que forzó de forma ciega e inconsciente a disciplinar el tiránico y violento espíritu de los griegos para que buscaran “mejores” explicaciones sobre las cosas ya criticando a sus oponentes y sus antecesores ya aventurándose en aspectos aún inéditos. No, la filosofía no surgió por arte de magia, ni por inspiración divina ni porque les fuera innato a los griegos, sino por la ambición intelectual que se estimulaba religiosamente en el corazón de los griegos más libres, dichos, fuertes y virtuosos… los aristoi; aquellos quienes gozaban del ocio suficiente como para regalar “su espíritu” a través de tales ofrendas.

Esto hizo, ya en el s.VI ac, que en Grecia aparecieran una especie de Señores de la Verdad: esos poeta-pensadores que se preciaban de poseer la Verdad, la cual ofrecían religiosamente a través de su explicación del mundo y criticando las explicaciones que presentaban sus contrarios. Casos clarísimos de ello son Parménides, Pitágoras o Heráclito; y no ponemos más ejemplos porqué el tiempo ha devorado casi todos esos vestigios.

Hay que entender, por ello, que los griegos no descubrieron la razón, ¡Cómo si la razón estuviera ahí colgada en la Nada esperando ser descubierta! Sino que ésta se gestó a través de las múltiples y feroces discusiones que se entablaron a través de tan reñidas competiciones religiosas. Y vemos, con ello, que la explicación razonada no es más que mitología de la más alta prestación. Comprender tales sutilezas del espíritu humano nos lleva, inevitablemente, a un descubrimiento interesante y significativo, a saber: toda explicación sobre cuanto vivimos es mitológica ¿Y qué significa “mitológica” en este contexto?

Cuando se recuerda que los hombres antiguos solían dar explicaciones antropormóficas de la naturaleza al estilo -El Rayo es Zeus que desde las nubes, furioso, da vía libre a su poder-, se comenta con suficiencia -Nosotros ya hemos abandonado estas supersticiones mitológicas y conocemos qué es el rayo-. Pero quienes nos cuestionamos lo evidente no podemos más que reírnos ante semejantes consideraciones modernas, ciertamente pedantes. Y es que actualmente se aplica el mismo razonamiento que antaño: primero nos hacemos una idea de nosotros, y luego, la proyectamos a todo cuanto nos afecta. Por ejemplo, Descartes parte de la idea que él es una “cosa” y de esta guisa concluye -Estoy rodeado por otras “cosas”-. Así pues, si le preguntamos a Descartes -¿Qué es el rayo?- El francés nos responderá -Una cosa-.

Ciertamente esta visión nuestra de la ciencia nos lleva hasta un terreno aún virgen y vasto. Pero por el momento, mostrar lo básico es más que suficiente.

En definitiva, la visión que nos hacemos del mundo parte de la idea que nos hacemos de nosotros mismos ¡Siempre! En razón decimos que la psicología es la madre de todas las ciencias: a partir de cómo nos vemos a nosotros mismos, y cómo nos definimos, reconocemos cuanto ‘nos rodea’ de una forma u otra.

lunes, 23 de febrero de 2009

Freud

Freud parte del mismo principio ético que Spinoza: la felicidad es el motor del comportamiento humano. Contra esta idea ya se levantó Nietzsche quién dijo -Eso sólo lo cree la Plebe, ya que aspira a la salvación-.

Hay algo en el sistema de Freud que nos recuerda a Kant; esa estructura psíquica del Yo, el Ello y el Superyó nos hace pensar, inevitablemente, con la estructura trascendental del viejo alemán. En efecto, ya Popper se levantó contra el psicoanálisis denunciando que tan seductor sistema psíquico, en realidad, es incognoscible, puesto que no atiende a ninguna comprobación empírica.

Dejando de lado si
juzgamos la teoría de Freud como cierta o falsa cabe decir que a nivel metafísico el judio plantea una psicología, es decir, una ética, idealista: aún parte de la premisa de que existe, realmente, el Yo por un lado y el mundo exterior por otro, y por tanto, aún cree en la existencia del Bien (Placer) y el Mal (dolor) ¿No es esto ridículo?

El psicoanálisis es para las mujeres y los necios... aunque ciertamente haya algo de realidad en su terapia ¡Cómo también en el cristianismo hay algo de realidad!

viernes, 13 de febrero de 2009

La Purga

Escribe Maquivalo una idea que muchos, actualmente, subcribirían, pero que por lo común se callan por miedo a la recriminación pública:

"Y no creo que nadie pueda dudar que estas inundaciones, pestes y hambrunas se producen, tanto porque las historias están llenas de ellas como porque vemos este efecto suyo del olvido de las cosas, y además porque parece razonable que así sea, porque la naturaleza, como los cuerpos simples, cuando ha acumulado mucha materia superflua, se mueve por sí misma muchas veces y se purga de ella, lo que le devuelve la salud; lo mismo suscede con este cuerpo mixto de la generación humana, que cuando todas las provincias están repletas de habitantes, de modo que ni pueden vivir ni pueden buscar otro acomodo porque todos los lugares están ocupados y llenos, y cuando la astucia y la malignidad humanas han llegado a su límite, es conveniente y necesario, para que los hombres, siendo pocos y golpeados por la calamidad, vivan más cómodamente y se vuelvan mejores." [Discursos sobre la primera Década de Tito Lívio]

¿No habrá sido la crisis económica más que eso: una señal de que sobra de todo? Hay muchos que así lo piensan, y razones no les faltan. Otros, sin embargo, consideran inhumano pensar en estos términos.

miércoles, 11 de febrero de 2009

La inteligencia como enfermedad

Cuando estamos enfermos, cuando nos vemos débiles, impotentes y sobrepasados ante una situación, es precisamente cuando más inteligentes nos mostramos ¡Todo nos afecta más! Aquello que, gozando de salud y vigor, despreciábamos y ninguneábamos, al enfermar pasa inopinadamente a copar toda nuestra atención y estudio.
¿Será la inteligencia una forma de enfermedad humana? ¿Será la sanación volverse estúpido, imprudente y loco?
Las mujeres son más inteligentes que los hombres, o al menos eso alardean... y desean ¿No será que más bien les gusta ir de víctimas y parecer más sensibles y débiles de lo que en realidad son?