domingo, 29 de enero de 2023

377

Artículo ampliado el 17/02/23

Artículo siguiente: el metro como unidad del alma humana

A veces en matemáticas hablamos de números especiales por presentar unas propiedades muy particulares, así el 0 o 1, como unidad; o los números primos, los triangulares o los de Fibonacci.


Incluso números aparentemente sosos e intranscendentes se vuelven, para una mente matemática superba, sumamente singulares; como así nos lo recuerda esa anécdota de Hardy visitando a Ramanujan, ya muy enfermo, donde le decía: he venido con un taxi cuyo número no tenía nada de especial; el 1729. 

Entonces Ramanujan le contestó: “No diga usted eso. El número 1729 es muy especial, pues es el número más pequeño expresable como suma de dos cubos de dos maneras diferentes, ya que 1729 = 13 + 123 y también 1729 = 93 + 103. ” Y de tal forma surgieron los números taxicab.


Es relativamente fácil tomar un número cualquiera y encontrar un montón de relaciones curiosas y, a veces, sorprendentes. Pero hacer esto mismo con el 377 parece ser asombroso.

El 377 es el nº 14 de la serie de fibonacci; de modo que 377 = 144+233, siendo como es sabido el 144= 12 x 12.

Lista de nº de Fibonacci

Lo curioso de este número compuesto, pues 377=13·29, es que parece tener una relación especial precisamente con el número 12, y sus múltiplos. 

Para empezar basta dividir 377 entre 12 y apreciar ya en seguida una relación impactante:
Al ver esto uno piensa y fantasea con la idea de que un pueblo antiguo podría haber tomado esta relación geométrica sencilla como aproximación útil al nº Pi. Por ejemplo los antiguos egipcios, cuyas medidas fueron referencia para muchas culturas posteriores; incluso, quizás, para la nuestra. 

Pero siendo el 377 un número de Fibonacci tenemos, además de Pi, otras relaciones con otro número especial: 

1) Si lo dividimos entre 233 (número de Fibonacci 13º) obtenemos una aproximación hacia:

2) Si lo dividimos entre 144 (número de Fibonacci 12º)obtenemos:

3) Si lo dividimos entre 610 (número de Fibonacci 15º =233+377) obtenemos:

Nota: El número áureo es muy peculiar; muestra relaciones singulares consigo mismo al ser la única solución real a la siguiente ecuación de segundo grado:
 


Estas relaciones de Fibonacci nos permiten establecer otra más al tomar que el nº áureo al cuadrado menos el propio número áureo nos da 1:


Esto me ha sorprendido al verlo, pero la verdad, siguiendo la serie de Fibonacci a través de su ecuación se aprecia lo fácil de establecer la siguiente serie de aproximación a 1:


Y de esta serie podemos también sacar la siguiente relación:

En definitiva, el 377 es un número especial: es capaz de darnos una relación aproximada de hasta 4 dígitos entre dos de los números más importantes en matemáticas: el número Pi i el número áureo.

Sistema de pesos y medidas egipcio

El sistema de medida egipcio se articulaba sobre una unidad fundamental llamada codo (0,5236 m): 

1 codo real eran 7 palmos (o manos) y un palmo 4 dedos.


A primera vista parece un sistema completamente antropométrico sin ninguna peculiaridad matemática, dado que codo, palmo y dedo parecen hacer referencia a partes del cuerpo humano. He visto algún trabajo interesante defendiéndolo y trabajando sobre tal suposición. Ciertamente, tomando los nombres como evidencias parece tener fundamento, aunque para que alguien tenga un "codo" de 0,5236 metros debe medir más de 1,90 metros.

La cuestión, en cualquier caso, es que estas medidas cuadran sorprendentemente bien si las tomamos como razones estrictamente numéricas relativas al número Pi y, a la vez, tomamos el número Pi a partir de una aproximación como la que nos proporciona 377/120.

Así tenemos que:


Matemáticamente lo que aquí hemos hecho resulta curioso y ya ha sido alertado por algunos matemáticos para destacar que en las medidas egipcias quizás haya algo que se nos escapa:

1) Tomamos un circulo de diámetro 1 metro, de modo que su perímetro será Pi metros

2) Dividimos este perímetro en 6 partes iguales

3) Cada una de estas partes, entonces, mide 1 codo egipcio.

Por lo tanto, hemos creado un círculo de perímetro Pi y lo hemos dividido en 6 partes, de donde sacamos geométricamente el valor del codo real. Pero esto no es todo:

Si una parte del circulo es 1 codo, entonces el resto (las otras 5 partes del perímetro) nos muestran, de nuevo, una relación áurea:


Así pues, a partir del metro como unidad fundamental podemos establecer una relación de hasta 4 dígitos de precisión entre el nº Pi, el nº áureo y el codo egipcio. Inquietante.

¡Pero hay más curiosidades!

Mi aportación en este tema, si es que se puede llamar aportación, radica en la idea de que estas casualidades se dan por el número 377 y sus relaciones ya de Fibonacci ya con los números factoriales, que son siempre múltiplos o divisores de 12. 

Así, a partir de esta idea se aprecian las siguientes relaciones factoriales:
Luego vamos al codo:


Y ahora el palmo toma esta expresión:


Y cualquiera que se haya metido un poco con teoría de números, como ya lo hizo Platón por ejemplo, sabe de lo especial que resulta ser el 7!=5040. Algunas cosas ya las comenté aquí.

Y finalmente el dedo:

Operar

Hay más cosas curiosas tomando las medidas egipcias como fruto de una proporción estrictamente matemática basada en una aproximación al valor de Pi a partir de 377/120, en vez de considerarlos, sin más, referencias antropométricas.


Tenemos la gran pirámide de Giza, cuyo lado de la base mide 440 codos y la altura 280 codos. Me he dado cuenta que esto lo podemos expresar tal que así:


Vemos como, en metros, la altura y la base se aproximan a los nº de Fibonacci 11º y 12º, mientras recordamos que el 377 es el 14º número de Fibonacci. De algún modo, pues, entre la altura y la base de la gran pirámide, tenemos dos tipos de relaciones:

1) Una mediante números primos, en concreto una relación 11/7

2) Otra mediante una aproximación a números de Fibonacci: 230,38/146,61

De modo que podemos aproximarnos hacia un cierto nexo común entre ambas relaciones:

Pero como puro juego de números vale destacar, entonces, que:

Nota: recordar que 377/120 es una aproximación al valor de Pi de modo que volvemos a darle vueltas a tal valor.

Vemos, pues, que desde una perspectiva estrictamente numérica el valor de 1,57 , en metros, parece ser un nexo común, o un punto de encuentro numérico, entre relaciones destacadas que se muestran en la gran pirámide. Y esto no dejaría de ser curioso si no fuera porqué hace 30 años el famoso egiptólogo alemán Stadelmann descubrió un piramidión cerca de la pirámide roja cuyas medidas eran: 

Lado de la base 1,57 m
Altura:1 metro
Pendiente: 51º 52'



Y por la pendiente, clavada a la de la gran pirámide de Gize, Stadelmann propuso que se trataba de su piramidión, o una especie de maqueta de ella. Pero esa conjetura se terminó allí, mientras las autoridades egipcias, en 2006, decidieron hacer un estropicio con la pieza al modificar sus medidas originales. Aquí os cuentan un poco la historia (ver)

En definitiva, ahora tenemos un indicio numérico más para identificar de algún modo ese piramidión con la gran pirámide, dado que presenta prácticamente la misma proporción entre sus lados: 1,57/1 = 11/7 = 377/240 (aprox). 

Pero hay algo más: el piramidión resulta sumamente inquietante y peculiar al observar como expresa de forma directa dos de las supuestas unidades de medida "secretas" de la gran pirámide: el metro (1 m)  y el 1,57 metros. 

Nota: 

¿Tomaron los egipcios sus medidas de estas razones geométricas o fue completamente casual?

Todas estas relaciones numéricas conllevan que muchísimas medidas egipcias coincidan muy bien midiéndolas en metros. Así se aprecia en medidas de la gran pirámide. Pero, ¿será eso casualidad o los egipcios tomaron esas medidas, hace 5.000 años, a sabiendas?

Honestamente, lo ignoro, pero si así fue tenían que haber conocido el metro y haberlo tomado como unidad de medida primordial. O dicho de otro modo, tenían que haber considerado que el diámetro de la circunferencia de perímetro Pi, a partir de la cual saca la curiosa relación entre Pi-codo-número áureo, mide 1 metro.

La historia del metro actual se remonta, para el público en general, a la revolución francesa, cuando Talleyrand busca unas medidas que no sean antropométricas, sino objetivas, y con ello implantar un sistema métrico universal. Para tal fin se empleó la distancia entre los polos y el ecuador, y se dividió en 10.000.000 partes. A cada una de ellas se le adjudicó el valor de "1 metro", estipulando así que la distancia entre el ecuador y los polos eran 10.000Km y, por consiguiente, el perímetro de la Tierra se valoraba en 40.000 Km -mientras su radio de 6.371 km.

En efecto, no deja de parecer una atribución si bien objetiva, muy arbitraria. Pero sabemos que Eratóstenes (s.IIIac), heleno que estudió y se formó en la biblioteca de Alejandría, estipuló mediante el cálculo de las sombras durante el solsticio de verano entre dos lugares distintos una aproximación bastante acurada de la curvatura terrestre; lo que ocurre que no tenemos muy claro el exacto valor en metros de sus unidades de medida -el estadio griego.

Dice la leyenda que Eratóstenes llegó a tal medida después de leer ciertos papiros en la biblioteca de Alejandría que contaban cómo en una ciudad situada a 800km de Alejandría los rayos del sol caían de forma completamente perpendicular al suelo durante el solsticio de verano. Y de esta lectura el griego dedujo que la Tierra es esférica y de aquí, luego, su perímetro, radio, etc.


La cuestión es: los egipcios sólo podían conocer el metro si conocían la distancia perimetral de la Tierra, puesto que así se definió el metro. Y si luego, además, la usaron como medida dividiéndola a consciencia para tal fin. ¿Acaso lo hicieron? Ciertamente, son muchas coincidencias y arbitrariedades con lo cual, a primera vista, me parece muy improbable. 

Sin embargo, ni sabemos si el trabajo de Eratóstenes es completamente original suyo ni conocemos lo que sabía, y ocultaba, la sumamente críptica y milenaria sabiduría egipcia -sólo apta para iniciados. 

La cuestión es, pues, ¿y si los franceses revolucionarios, con Talleyrand en cabeza, conocían ya de antemano esta unidad secreta fundamental egipcia y simplemente la bautizaron con el nombre de "metro", sacándola a la luz para goce de la humanidad entera? Sería una acción, en verdad, muy típica de la ilustración y sus ideales.

Ciertamente la relación entre los revolucionarios franceses y el mundo egipcio es íntima y muy desconocida. Por ejemplo, ¿a qué vino esa expedición militar-filantrópica de Napoleón a Egipto? 

Quizás, quizás. Quien sabe. Pero, veamos ahora algo curioso:

Si tomamos el perímetro del globo terráqueo en 40.000 km como hicieron los revolucionarios franceses, entonces el diámetro de la tierra, considerándolo una esfera perfecta, sería de unos 12.732 km. Pero ya sabemos que las medidas de la tierra pueden variar algo de siglo en siglo y, además, el perímetro ecuatorial es algo mayor que el septentrional al ser la tierra una globo achatado. El ecuatorial nos mide actualmente unos 40.075km y el perímetro de polo a polo, en cambio, unos 40.007km. 

Pues bien, tomando las medidas de la revolución como una Tierra ideal esférica e invariable es fácil hacer la siguiente aproximación, que conlleva concebir el perímetro terrestre como dividido en 4 sectores, tipo hemisferio norte occidental, hemisferio norte oriental, hemisferio sur occidental y luego el oriental. Dicha aproximación es la siguiente:

Sí, aquí hablamos de unidades porque, de momento, sólo hemos obtenido un modelo numérico en base al 377. Y lo sorprendente es que este modelo sencillo cuadra casi a la perfección, con 4 ordenes de magnitud, con otro que podemos hacer partiendo de las medidas de la gran pirámide analizada antes y nos lleva al curioso valor de 1,57:


En efecto, aún no hemos medido nada de nada y tenemos este modelo numérico idealizado como una potente herramienta de aproximación hacia la "realidad". De modo que no sabemos aún cuanto es exactamente una unidad en este modelo y a qué ya podemos llamar "metro". Falta, pues, coger un palo, cortarlo a medida y afirmar -Esto es un metro

Y lo que sí podemos ver con este modelo es que tomar la distancia entre el ecuador y el polo norte, para luego dividirla entre 10.000.000 de partes, sacando de semejante partición arbitraria qué es un metro, ya no resulta algo tan arbitrario. Parece haber un modelo numérico idealizado detrás en base al número 377 (y sus colegas de Fibonacci) y el número Pi, que avalaría esa decisión métrica.  

Midieron la Tierra los egipcios?

Se ha comprobado como empleando un sistema de medidas angulares mucho más preciso que el de Eratóstenes y escogiendo dos puntos del mismo meridiano cuya distancia se conozca con gran precisión, los cálculos que salen aplicando el ingenioso método de Eratóstenes indican un perímetro terrestre de 40.007 km. 

¿Podían haber alcanzado tal precisión los egipcios y con ello construir su vara métrica? Sólo cabe mirar la precisión con qué sus constructores orientaron la gran pirámide para no descartarlo para nada.


¿Existe el verdadero metro?

Galileo, con sólo 18 años, se percató de la importancia del péndulo para el mundo físico. Lo primero que advirtió fue que el período de oscilación de un péndulo no dependía ni del peso del péndulo ni de su amplitud de oscilación, sino de su longitud: cuanto más largo fuera el péndulo mayor sería el período de oscilación, que se mantendrá siempre constante.

De hecho, Galileo fue capaz de sintetizar 3 fenómenos distintos bajo una misma idea física: el movimiento del péndulo, el movimiento de un cuerpo através de un plano inclinado y la caída libre de un cuerpo. Y la idea subyacente era que la masa del objeto no determina para nada ninguno de los tres movimientos, rompiendo así con las tesis físicas aristotélicas y abriendo las puertas a la física moderna. 

Bastaron relativamente pocos años para que los pocos pensadores mecanicistas que empezaban a despuntar en occidente con su peculiar visión del mundo desarrollaran una modelación matemática sencilla pero precisa sobre las peculiaridades del péndulo, y con ello, empezaran a usarlo como base de los nuevos relojes mecánicos.

Modelo matemático del péndulo



Por tanto, el período de un péndulo, que son dos oscilaciones (desde que el péndulo empieza a caer hasta que regresa al punto inicial), depende exclusivamente del valor de Pi, la longitud del péndulo y de la aceleración de los cuerpos en caída libre, la cual más tarde Newton relacionó con la fuerza de la gravedad con que se atraen los cuerpos.

Si analizamos, pues, este modelo o expresión matemática es fácil identificar qué sería, idealmente, 1 metro: la longitud de un péndulo cuyo período es 2 cuando la aceleración coincide con  Pi cuadrado. 

En otras palabras:


¿Y cual es el valor de 1 segundo? 

Se define el segundo como 1 hora/3.600 partes. Es decir, definida la hora al dividir el día en 24 horas, y el año en 365 días, entonces se establece que un péndulo tiene un semiperíodo de 1 segundo, y se le llama péndulo de segundos, si en una hora realiza 3.600 semiperíodos, en un día 86.400 y en un año...

Dominando un poco estas ideas crear un péndulo de segundos es asequible; y el primero apareció alrededor de 1660. Sin embargo, en seguida se dieron cuenta que la aceleración natural de los cuerpos en caída no es uniforme alrededor de la Tierra. Por ejemplo, en el polo la aceleración de caída es ligeramente mayor que en el ecuador. 

Esta varianza conllevaba que hubiera distintas longitudes para el péndulo de segundos según donde estuviera colocado, si en África o Estocolmo por ejemplo, las cuales podían variar de los 0.993m -0.996 m. Tamaña inexactitud echó al traste la posibilidad de tomar el péndulo de segundos como modelo para establecer una medida precisa del metro. 

Ahora bien, vale  la pena anotar que este modelo matemático es muy peculiar porque si los usamos para establecer el valor de 1 metro, entonces Pi cuadrados pasa a ser automáticamente el valor de la aceleración de caída del péndulo.

En la actualidad, la definición de metro ha variado y la definimos como la distancia que recorre la luz (que se supone constante), en un período de tiempo de 1/299792458 segundos.

El valor de Pi cuadrado como aproximación áurea


Con la fórmula ideal del péndulo de segundos vemos que podemos aproximarla a través del 377 del siguiente modo:
Vemos, pues, como:

Y en efecto, el 987 es el número 16º de la serie de Fibonacci, siendo el 610 el 15º.


La velocidad de la luz

Hay otra curiosidad que emerge de forma más o menos natural de la geometría de estas relaciones métricas. Es la velocidad de la luz. Veámoslo:


Estamos ante una precisión en la velocidad de la luz que no se pudo superar hasta 1952. No significa eso que los egipcios tuvieran una idea técnica de la luz y la supieran dominar como llevamos haciéndolo desde hace 350 años. Pero nos abre la puerta a pensar que la velocidad de la luz se puede expresar de forma aproximada mediante Pi.


Y a modo de curiosidad me ha dado para aproximarla un poco más usando, primero el valor de pi mismo, y luego, la relación 377/120:



En fin, dejo aquí la idea de que la velocidad de la luz pueda concebirse, pues, a partir de Pi. 


EDICIÓN: 

AMPLIACIÓN (17/02/2023)

En relación a la conversación mantenida con Luís Castaño, experto en metrología y en concreto sobre el antiguo Egipto, añado esta ampliación.

Luís Castaño, en su trabajo (ver una entrevista), presenta como tesis capital que toda la metrología egipcia, y de la cual heredaron de alguna manera tantas culturas posteriores, es estrictamente antropométrica, dado que se basaría en un prototipo humano ideal de 1.80m de altura o bien, 24 palmos egipcios.

En pos de fabular una respuesta a la inquietante pregunta que nos surge de inmediato, ¿y por qué los antiguos egipcios habrían escogido, precisamente como ideal humano, un prototipo con esas medidas tan poco egipcias y no otras distintas? ¿Fue acaso casualidad, azar, capricho faraónico o habría alguna misteriosa razón detrás? Me centraré en la numerología, es decir, el juego de los números.

Vale decir que ayer presenté ya una propuesta a todas luces errónea, cuya idea base consistía en relacionar la altura de este prototipo humano con la razón áurea, gracias a la cual parecía permitir una relación entre las medidas egipcias y el metro.

Después de volverle a darle un par de vueltas al tema esta tarde, presento otra propuesta numéricamente muy curiosa. Veámosla:

Para empezar sorprende apreciar la siguiente expresión:

Altura ideal prototipo humano en medidas egipcias:  

Sorprende ver como mediante el 377 obtenemos una expresión muy "limpia" de esta altura ideal. Sin embargo, no parece que podamos movernos mucho buscando relaciones.

Ahora bien, si tomamos como aceptable la siguiente aproximación, o mejor dicho "ajuste", entonces podemos hacer cosas interesantes:
1º  378/210 = 1.80 , exacto, dado que: 
Es decir, da un valor exacto (en un sistema decimal como el nuestro o el egipcio) al contrario que 377/210. En tal sentido, a nivel práctico es mejor traducir 24 palmos por 378/210 que por 377/210 si queremos valorarlo en metros. Además, añadir, que este ajuste me ha salido en varios procedimientos distintos, que no apunto aquí para no emborronar el texto; de modo que me inclino a pensar que es un ajuste bastante "natural". 

Y ahora empieza el juego. 

Tomar la altura del prototipo humano como 9/5 nos permite establecer dos tipos de segmetaciones o relaciones con la unidad en esencia equivalentes: una de primal y otra de pitagórica, en las cuales aparece de forma natural la unidad métrica.

¿Por qué dos tipos de relaciones equivalentes? Porque surgen de esta identidad:

a) En la primera uno de los segmentos es directamente la unidad, es decir el metro:


b)
En la segunda la segmentación toma una relación pitagórica:

 

En resumen:


A partir de medidas estrictamente egipcias es numéricamente factible ajustarlas a medidas métricas con las cuales el prototipo humano de 24 palmos adquiere un tipo de relaciones básicas que se pueden expresar de forma ya primal como pitagórica, al tiempo que definen la unidad métrica, es decir, el metro. 


Artículo siguiente: el metro como unidad de medida del alma humana














 


 
























































martes, 3 de enero de 2023

Aforismos de año nuevo

Música para sabios

La ignorancia es para la sabiduría lo que el silencio para la música

Contradicciones comunicativas

Hay ideas que decimos pero que no pensamos e ideas que pensamos y que nunca decimos.

Invernadero de ideas

Hay ideas que nos guardamos para que no cojan frío allí fuera entre las inteligencias a medio cocer.

Ideas humanas

Hay ideas demasiado humanas como para lanzarlas en medio de la gente: esos autómatas que sólo saben repetir los dogmas que les enseñan y dictan mediante titulares cortos y anclajes emocionales verduleros.

Domesticar una idea

Hay ideas que surgen en nosotros como si fueran Bucéfalos: violentas, indómitas, terribles. Necesitamos tiempo para domesticarlas y sacarlas a pasear. Pero si lo logramos éstas siempre nos serán fieles en nuestras aventuras.

Viejas ideas

Hay ideas que aparecieron ya en nosotros de muy pequeños, pero quedaron sepultadas por la obesidad de la educación y, sin embargo, lejos de morir asfixiadas con los años renacen más fuertes y espléndidas.

Sopesando ideas

Nuestra mente baraja más o menos a la vez, y constantemente, distintas ideas sobre un tema, sopesándolas bajo finos resortes internos. Basta con alterar un poco tales "humores" para que estas ideas adquieran, de repente, un peso distinto dentro nuestro y presionen nuestro criterio hacia un lado u otro.

Así pues, podemos cambiar de opinión porque la opinión que damos sobre un tema no siempre es la única opinión que barajamos, sino la que adquiere más peso ante un entramado de circunstancias concreto. Si cambia este entramado cambia el peso de nuestros opiniones y, con ello, se transforma nuestro criterio. Y es lo que al final resulta visible a todos ¡Y en especial a nosotros mismos!

Música espiritual

Aprender a pensar es como aprender a tocar un instrumento: según qué resorte aprietas se emite al instante una idea u otra. 

Lo que realmente pensamos

Podemos decir y defender muchas cosas dado que nuestra apreciaciones, vivencias, deseos y miedos hacen bailar nuestro fuego interno, pero al final lo que realmente pensamos no es más que aquello que va adquiriendo más peso dentro de nosotros, y por más largo tiempo. Poco más.

Semilla del totalitarismo

Siempre reducimos la "sociedad" a la simpleza objetiva y totalitaria de nuestra óptica, mientras le colgamos la etiqueta "así es la sociedad". 

Primera ley del egoísmo

El desinterés, el altruismo, la solidaridad, lejos de ser sentimientos y actitudes no egoístas parecen ser las formas más camufladas, astutas y cobardes de egoísmo, eso sí, recubiertas de oro y maquillaje. Pero para descubrir semejante verdad es preciso no dejarse engañar por la vulgar palabrería de la gente y observar con fina agudeza.

Empatía

Muchos han heredado del cristianismo evangélico cierta sobrestima hacia la empatía. El ponerte en la piel de los demás. Lo que no te cuentan sus defensores es que la empatía no es más que un actuar y simular ser otra persona, mientras te pasan el guion para dictarte cómo tienes que hacerte pasar por esa persona ¡Qué es lo que deberías sentir y pensar! Al final, la empatía se usa como arma de dominio emocional.  

Homo sapiens

Más que homo sapiens deberíamos llamarnos "homo mimeticus". Todo nuestro conocimiento y saber parece ser fruto de nuestra facultad innata de imitar, actuar, copiar, simular y disimular, camuflarnos, crear ficciones, metáforas y representaciones. 

Compasión

Fijaos como las emociones se transmiten de unos a otros, y muchas son sumamente toxicas y enfermizas. En este sentido, la compasión es una forma de contagiar las emociones tóxicas y destructivas; una forma de propagar el dolor, el abatimiento emocional, la angustia entre las gentes. 

Los occidentales no sabemos poner el dolor, la frustración, la sensación de fracaso y sufrimiento en cuarentena; ni mucho menos en hielo. Durante milenios nos han adiestrado moralmente para no hacerlo.

Compadecerse

Apártate de quienes se compadecen de ti y comparten tu dolor. ¿Acaso crees que entre enfermos te vas a recuperar? Lo más probable es que os vayáis retroalimentando de vuestras propias miserias. 

Socialismo asiático

Es muy distinto al occidental al no haber surgido de una educación basada en los valores evangélicos de la compasión, la solidaridad y empatía hacia quienes sufren, los retrasados, moribundos o quienes odian la vida y, con motivo, adoran fanática y violentamente a quien les promete otra vida completamente distinta y antinatural. 

La corrosión moral de las Bienaventuranzas nunca ha corrido por la sangre asiática, y por eso mismo hoy también repudian el "wokismo", pues detectan a leguas el mismo olor enfermizo. 

Segunda ley del egoísmo

No existe ninguna acción propiamente egoísta, en la medida que las acciones no egoístas tampoco existen. Quizás sea hora de desquitarnos de esta vieja palabra, "el egoísmo", con la cual se pretendía hacer psicología barata y de mercadillo.

El circo educativo

La educación democrática pretende hacer nadar a los gatos, correr a las flores y que los peces trepen por los árboles. Menudo circo tienen montado.

El sueño macabro del estado

Convertir a todo ciudadano en un ser completamente indefenso imponiendo mecanismos de indefensión aprendida: un buen ciudadano nunca se defiende de los ataques que sufre, sino que se deja sufrirlos y luego, lo denuncia para que los resortes del estado actúen

Así es como el estado crea esclavos y súbditos pusilánimes y pasivo-agresivos, mientras su poder y necesidad de ser se acrecientan al presentarse a ojos de este animal eunuco, capado e incapaz de una vida libre -el ciudadano- como su única forma de legítima defensa. 

Élites poscapitalistas

Poco a poco se somete a gran parte de la población a la necesidad de un estado totalitario, es decir, que controle y actúe como intermediario y actor principal en gran parte de las relaciones sociales: en educación; en seguridad; en lo laboral y financiero; en las relaciones sexuales, sentimentales y de reproducción, etc. Entonces, simplemente hay que lograr la gestión de estos resortes intermediarios para controlar sin más esfuerzos a toda la población y vivir a su costa, mientras ésta se moldea a sus gustos y criterios. 

¿Qué es la vida? 

En esencia no es más que un perpetuo juego de conflictos y equilibrios de poder. Y quien así no lo vea, de seguro luchará y discutirá de alguna manera para imponer otra idea sobre ella. En fin...

Poder y Dios

Todos quienes creen en Dios creen en la existencia de una fuente de poder inimaginable e inagotable de donde pueden alimentarse, crecer y ser libres. Creer en Dios no es más que el reflejo de una descomunal  sed de poder.

Poder y estado

Todos quienes creen en el estado creen que es la única fuente de poder factible para que todos podamos alimentarnos, crecer y ser libres. Creer en el estado no es más que el reflejo de una descomunal sed de poder.

Responsabilidad

Apelar a la responsabilidad personal  es un apelar a una hipotética e ilimitada fuente de poder interior de los individuos

El zorro de Esopo

Hay quienes desean tanto el poder que no pocas veces, despechados, terminan odiándolo y calumniándolo. 

Polidipsia

Vende una inagotable fuente de poder y verás como no te faltarán ovejas sedientas de vida que te siguen ciegas hasta el final del desierto. 

Para los ricos

Sólo se envidia y se quiere robar al que tiene. Ricos, no os relajéis mucho.

Distinciones sociales

Para una sociedad monofuncional como la capitalista donde todo termina siendo valorado bajo el patrón dinero, el mayor estatus social que puede aspirar uno es el de tener dinero. En efecto, para el capitalismo ser rico sólo significa tener mucho dinero.

Poderosos capitalistas

Por encima de aquellos que tienen miles de millones de euros en patrimonio existe en las sombras una clase aún superior y dominadora de todos los resortes capitalistas ¡Incluso de estos superricos! Son los metarricos. ¿Los metarricos? Los que controlan la emisión de dinero. Y curiosamente los comunistas y socialistas también los adoran. ¿Habrán llegado a un pacto para lograr un mundo poscapitalista?

Ganarse a la gente

Se gana a la gente prometiéndole constantemente cosas.

Perder a la gente

Se empieza a perder a la gente justo en el momento en que se le da lo prometido.

Avaricia

Mediante la avaricia la gente puede olvidarse de cuanto haya ganado esperando ganar en un futuro una recompensa mayor. 

Mentalidad inversora

Muchos necesitan ansiosamente ganar más cuando no confían que puedan mantener por mucho tiempo cuanto habían logrado hasta el momento. ¿No sufrió de semejante desconfianza e intranquilidad Napoleón? Con motivo dormía tan poco.

Ganar

Las victorias relajan el espíritu, lo acomodan y sacian la ambición. Hasta que llega el miedo a perderlo todo, si es que uno no se ha dormido en los laureles.

Sin ambición

Hay muchos que no ambicionan mucho, no porque sean buenas o malas personas, sino porque confían en conservar lo que tienen; no temen perderlo. Llévalos a una situación donde sientan en sus carnes que pueden perder lo que disfrutan, y creen de facto que es suyo, y seguramente verás como sacan de dentro toda su violencia para agarrarlo y conservarlo, o para vengarse. 

Abandonarse

Cuando la negra nube de la derrota conquista tu estado de ánimo ya no luchas por nada y, como una hoja seca que cae en otoño del árbol, te lo dejas quitar todo.

Somos una llama de fuego

Cuando percibimos que las circunstancias nos ahogan nos empequeñecemos y parecemos abandonados, invisibles, nos consumimos a nosotros mismos volviéndonos oscuros como el carbón ¡O grises como la ceniza! Pero basta que se abra una pequeña brecha y entre una brizna de viento para que se aviven en nosotros todos los colores y nos crezcamos

Derecho a la propiedad

De algún modo no posees nunca nada y siempre lo posees todo. Juega con ello.

Mala guerra

Tener que luchar para no perder algo que disfrutas y crees que posees es siempre un empezar perdiéndolo, o al menos, es un partir con cierta desventaja. A veces más vale darlo que defenderlo, mientras te rediriges a tomar otra cosa distinta.

Perderlo todo

Defendiendo una moneda no pocos han terminado perdiendo la bolsa entera, incluso la vida.

Que no les sea fácil

Si les resulta fácil perjudicarte, no sólo lo harán, sino que persistirán y se cebarán hasta destrozarte como un río que baja violento ya sin obstáculos. Tú pones los límites a los demás, les marcas distancia y con ello, fortaleces vuestra relación mutua. 

Sobre los límites

La vida empieza creando el límite y la distancia: el contraste entre el mundo interior y el mundo exterior. ¿No surgió así la célula?

Nuevas tecnologías

La digitalización y las nuevas tecnologías sirven para acelerar procesos sociales. No sería raro, por tanto, ver cómo éstas también los agotan más rápido. 

Mundo de la información

Para nada resulta paradójico pensar que el mundo de la información sea un mundo cada vez más bobo y estúpido. Ciertamente, una cosa es la información, otra el conocimiento y otra, muy distinta, la sabiduría.

Paradigmas de la mediocridad

Las máquinas reproducen la mediocridad humana de forma excelente, poderosa e inimitable.

Característica de la mediocridad

Lo que sigue un patrón habitual y promedio, mayoritario y común.

No soy una máquina

Envidiar las máquinas me hace humano. Y la envidia me estimula a superarlas de algún modo, aunque sea en deseos.

Más humanos

Quizás el competir contras las máquinas nos haga más humanos. 

Contrarreforma digital

Las cryptomonedas han logrado, por primera vez en casi 100 años, que los metarricos temiesen por su poder y status. Ante este miedo se han afanado en sacar sus contracryptos (las CBDC: central bank digital currencies) con las que seguir controlando a voluntad la sociedad, motivados, además, por advertir que con ellas aún podrán tener las sociedades más atadas a sus designios. 

El tinglado

Quienes controlan la emisión de dinero deciden qué tipo de colectivos, empresas y personajes deben ser promovidos socialmente, y los riegan con su dinero. Este ha sido el primer paso para crear un mundo poscapitalista: lograr que ganar dinero no sea, necesariamente, fruto del trabajo o el comercio, sino del beneplácito de los emisores. 

El segundo logro será pautar el uso y conservación de este dinero también al arbitrio de los emisores. Entonces ya podremos cambiar el nombre de "dinero" por el de "crédito social" y el malvado capitalismo habrá muerto. ¿Seremos ya por fin libres, dignos y felices?

Mundo poscapitalista

Como en la corte absolutista de Versalles te pintan este nuevo mundo tan bonito y perfecto que ya da repelús al imaginar el hedor a perfumes refinados; las palabras bonitas maquillando almas vacías y alicaídas; ese montón de amistades más falsas que las pelucas que lucían. 

Ay, esa dulzona moralina de los demás

Quieren que seas buena persona, dócil y pacífica, educada y afable, resignada, tolerante y acaso que te dejes torear; pero para que ellos vayan bien y se sientan a gusto.

Voz de geriátrico

Toda la gente senil, enfermiza y agotada de la vida necesitan de palabras dulces y abrazos ¡No aguantan nada! ¿Y a ti te queda aún sangre en las venas?

El mayor sueño de la élite

Que la gente se vuelva "buena gente"; personas civilizadas, no violentas, resignadas, que tengan miedo a ofender y por tanto teman hablar... gente pusilánime y vacía. ¿Qué te repiten a diario por los canales de difusión de masas? ¿Qué te repiten a diario las instituciones? Pues eso.

Deseo contra beneficio

No siempre lo que deseamos es lo que termina siendo lo mejor para nosotros, incluso puede volvérsenos en contra.

Independencia radical

Si te vuelves agresivo, salvaje y violento fácilmente te quedarás solo. Nadie se atreverá a molestarte ni, tampoco, hacerte compañía. ¿Te soportarás a ti mismo?

La sal de la vida

La sal es mortal para la vida, pero un plato sin sal no vale nada.

Ganarte el respeto

Sólo te respetará quien te tenga algún tipo de miedo.

Ganarte la veneración

Sólo te venerará aquel que, de algún modo, te ame.

Cerebro

El cerebro es un músculo, un estómago, un complejo sistema de procesar y metabolizar. Y la mente /consciencia forma parte de este complejo procesar cerebral.

Tendencias

No hay cosas ni entidades ni elementos, sino tendencias, corrientes, procesos, impulsos. Y toda tendencia no es más que la generación y desarrollo de una forma de contraste.

Ir a contracorriente

¿Acaso eres un salmón? Será que te gusta el agua congelada del norte. 

Cuna de la civilización

Los griegos tomaron Egipto por el pueblo más antiguo que quedaba de todos cuantos conocían. Reconocían haber aprendido de ellos las bases de su pensamiento, su mitología, religión, costumbres y por tanto, su ciencia. Y también de los egipcios aprendieron que antes, mucho antes, habían existido varias humanidades excelentes que desaparecieron bajo terribles cataclismos.

Papiro Rhind

Los escribas egipcios estuvieron casi 2.000 años empollando y aplicando las mismas matemáticas sin casi alteración alguna. Unas matemáticas bastante rudimentarias y básicas, para adolescentes. Los griegos aprendieron de ellos y por ese inmenso orgullo y ambición intelectual que les caracterizó en solo 300 años llevaron las matemáticas, y las ciencias en general, hasta otro nivel. 

Qué gran misterio

Dice Cicerón que el legado más importante de los griegos no fue ningún conocimiento ni poema ni escultura ni forma política o ética, sino los misterios Eleusios.

Recortes históricos 

En la historia de las ciencias podríamos coger el s.III dc, cortarlo y pegarle encima el s.XV y apreciaríamos una evolución bastante lineal del desarrollo de las ciencias occidentales. ¿Qué sucedió aquí en medio?

Ciencia, industria y sociedad

La ciencia occidental ha sido, de origen, un producto social que requiere, y a la vez fomenta, un destacado grado técnico-industrial sólo posible en una sociedad mínimamente compleja y, por ello, estructurada. Si una sociedad se desestructura y pierde su industria, su técnica y su poder instrumental, pierde su capacidad de producir este tipo de ciencia y, entonces, se abona irremediablemente a otro tipo de ciencias, es decir, de verdades.

Acicate intelectual

Para los hombres del renacimiento descubrir la grandeza de pensamiento antiguo fue un impulso intelectual potentísimo.

Origen del conocimiento humano

Cualquier conocimiento humano surge, en primera instancia, de gozar de cierta libertad para poder presentar sus hipótesis ¡Por más locas parezcan! Y luego, en lograr defenderlas mediante múltiples estrategias hasta convencer a los demás. 

La ciencia humana es, en esencia pues, un continuo combate intelectual para conquistar la conciencia humana.

Arte de la lucha

No a todos los enemigos se los vence y conquista empleando las mismas estrategias. Lo que funciona en unos no funciona en otros. Incluso Sun Tzu llega a decir: en la guerra no repitas nunca la misma jugada, porque lo que te funcionó una vez igual no vuelve ya a funcionar; las circunstancias son muchas y siempre cambian, aunque no lo alertemos. 

Mundo inductivo

Sólo en un mundo lo suficientemente simple y mecanizado, estúpido y monótono siempre que se dé A puedes esperar que se dé B. Sin embargo, de algún modo siempre podemos ver e imaginarnos la vida como un mundo hasta cierto punto simple y mecanizado, estúpido y monótono. Pero hay que saber mirarlo de tal modo, como Einstein, que llegó a ser un genio en este tipo de visión rutinaria del mundo.

Lo que también ha sido alguna vez ciencia

Las supersticiones, el cristianismo evangélico, las tradiciones éticas, han formado parte de la historia de la "ciencia", en la medida que fueron juzgadas todas ellas en algún momento como verdades.

Falacias lógicas

Llamamos falacias lógicas a esas estrategias que durante siglos se han usado para juzgar ciertas hipótesis y opiniones como verdades y que hoy en día los académicos de la argumentación ya juzgan como inválidas; aunque se siguen empleando a diario y, por tanto, configurando la visión del mundo que poseen millones de personas; con todo lo que ello conlleva.

Verdades lógicas

A despecho de los académicos de la argumentación vale señalar como toda estructura lógica, así la reducción al absurdo o la implicación, es siempre un tipo de falacia lógica. Es decir, no hay ningún tipo de argumentación que sea, de por sí, cierta e inquebrantable y paradigma de una verdad inmaculable. La cuestión, por tanto, no está en su veracidad o falsedad, sino en qué nos proporciona un tipo de argumentación u otra. Lo importante es su poder y fuerza: qué nos permite hacer, pensar y decidir... y qué no. 

Fundamento falaz de la lógica

La lógica se sustenta, desde su base, no sobre verdades, sino más bien falacias. Por ejemplo, empieza de antemano con una mentira empírica: suponiendo que existe "algo fijo e inmutable" idéntico a sí mismo. Pero esta mentira nos permite imaginarnos "algo concreto y perfectamente definido" y con ello, nos resulta factible articular un pensamiento. Sin la mentira del principio de identidad no podríamos pensar mucho. 

Contra la reducción al absurdo

Es el paradigma de la argumentación demostrativa. Durante siglos, si una hipótesis quedaba reducida al absurdo se desechaba por falsa, imposible e hija del diablo. Sin embargo, cabe cambiar nuestra opinión al respecto y empezar a entender que si al tomar una suposición inicial llegamos a una contradicción ello no implica, necesariamente, que la suposición se merezca la hoguera directa. 

Un ejemplo rápido: una de las verdades fundamentales de la lógica dice "el Todo es mayor que las partes", y desde Platón se toma por sagrada porqué resulta absurdo pensar lo contrario. Sin embargo pensar lo contrario nos lleva a definir los conjuntos infinitos; posibilidad que no se "vio" hasta que llegó Dedekind.  

Otro ejemplo distinto: si desarrollamos la teoría general de la relatividad terminamos encontrando singularidades, es decir, llegamos a un punto donde la teoría entra en contradicción y colapsa. ¿Significa eso que la teoría es falsa y debe ser eliminada por absurda y contradictoria? Bueno, mientras nos funcione más o menos bien para tratar ciertos aspectos cosmológicos y no tengamos nada mejor entre manos pues la usaremos y la tomaremos en serio.

El evangelio como ciencia

El cristianismo evangélico que empezó a dominar en el mundo antiguo a partir del s.IIIdc, logró conquistar las consciencias antiguas porque como ciencia que era, pues defendía sus verdades como cualquier otra ciencia, logró convencer con sus demostraciones y argumentaciones a las gentes más sencillas de la antigüedad, es decir, a la mayor parte de la población. 

Al final, logró medrar hasta el poder, y con él en manos, se puso a exterminar a todos los negacionistas del milagro cristiano -la resurrección de Cristo y el advenimiento del juicio final.

Muchos tipos de ciencia

Siempre habrá distintos tipos de ciencia: distintos tipos de verdades para distintos tipos de gentes. Pues a nivel espiritual e intelectual no todos somos capaces de comprender, apreciar, aceptar e imaginar las mismas evidencias, apreciaciones, argumentaciones, valoraciones y estrategias de demostración. No en vano toda ciencia se aguanta compacta y en pie, siempre y en ultima instancia, no en una verdad pura, divina e inquebrantable, sino en un cierto consenso científico, es decir, el convenio de un grupo de "sabios". 

En última instancia, pues, la verdad no es más que aquello que a un grupo de gente intelectualmente afín le parece correcto y lo defiende porque "lo ve" igual.

La verdad se abre paso matando

¿Qué debía cocerse por dentro del alma de Planck cuando soltó: "la verdad nunca se impone porque sea la verdad, sino porque sus detractores se van muriendo"? 

Ciencia occidental: la ciencia empírico-deductiva

Es heredera directa de la ciencia helénica y consiste en: a partir de la medición de un suceso plantear como hipótesis un modelo especulativo y generalista que sea racionalmente coherente y empíricamente verosímil con el suceso medido, para luego buscar la repetición del suceso y con ello comprobar que ese modelo especulativo "cuadra" con tales repeticiones. 

En fin, que el científico tiene más de mañoso modista, que se dedica a uniformar el mundo con sus vestidos y modelos, que de descubridor. 

Sucesos únicos

Que la ciencia occidental se articule sobre sucesos repetibles no significa que no pueda describir y pronosticar sucesos irrepetibles, singulares y únicos.

Evolución científica

La física newtoniana empezó dando una imagen monolítica del mundo físico: el modelo físico  newtoniano determinaba de forma clara y unívoca qué evento seguía a otro. Era una especie de o todo o nada. Y la mayoría de la gente se ha quedado embobada admirando la ciencia por esta fiabilidad absoluta. 

Hoy en día, pero, la ciencia ha madurado y los modelos físicos dan posibilidades de eventos; como en el caso del clima, la economía, la virología o la sociología. Ello complica el tener que decidir qué modelo físico escoger para describir los eventos observados, dado que modelos completamente distintos pueden compartir predicciones debido a su naturaleza estadística. Pero la mayoría de la población ya no llega a tanto.

La ciencia occidental como una ciencia revolucionaria

La ciencia occidental nace bajo el auspicio del escepticismo heredado de Sexto Empírico, quien tuvo una gran difusión en la Europa del s.XVI y XVII. Bajo este duro escepticismo la ciencia moderna siempre tuvo claro que una hipótesis no tenía que ser cierta o falsa porque la defendiera o la rehusara un grupo de expertos y autoridades. 

En otras palabras, la ciencia occidental surge con fuerza explosiva al luchar de forma violenta, despiadada e intransigente contra los argumentos "ad verecundiam", tan utilizados por la ciencia cristiana de los evangelios y la Bíblia. O por cualquier cultura tradicionalista y dogmática en general. Y esta lucha feroz, esta intolerancia y desconfianza profunda hacia la autoridad y su dictamen, es lo que ha hecho de la ciencia occidental una ciencia siempre revolucionaria, poniendo la semilla espiritual de la lucha contra el poder y la autoridad que ha caracterizado al occidente moderno. 

La contradicción interna que esconde la ciencia occidental

Si bien es una ciencia en esencia revolucionaria siempre requiere, al final, de establecer verdades y premisas por consenso científico.

De convertir la ciencia moderna en una ciencia autoritaria

Es más que posible domar la revolucionaria ciencia moderna y convertirla en una de tradicionalista, autoritaria y poco escéptica. Basta con dar cada vez más poder de decisión al consenso de los expertos, eligiendo adecuadamente quienes forman parte de este consenso de expertos para moldear así el criterio y apreciación que determinará ese consenso.  Y, además, en un mundo donde las pruebas empíricas para refutar o validar hipótesis, y especialmente modelos, cada vez son más exclusivas, complejas y en manos de unos pocos, más peso toma el argumento de autoridad. 

Hemos llegado a un punto donde uno, incluso, ya tiene que creerse sin más los datos empíricos que cierta autoridad le proporciona dado que no tiene medios para repetirlos y corroborarlos.

Sociedad del bienestar

La creación de las modernas sociedades del bienestar ha sido la causa principal del famoso malestar moderno.

Vacío existencial

Dicen que el vacío existencial es una angustia interior que nace del comprender la falta de sentido de la vida. Pero para muchos, quizás, sólo indique una falta de enemigos a los que temer, combatir y desear ganar. 

El vacío existencial puede verse como una señal de los instintos que indican como uno se ha convertido en su propio enemigo. No en vano tal sentimiento siempre ha surgido en las sociedades pacíficas, acomodadas y del bienestar; como la época helenística o la época del imperio romano... o la nuestra.

El peligro del bienestar

El bienestar, tras su aparente dulzura y atracción esconde en silencio un profundo y oscuro peligro: la autodestrucción de los instintos para desear vivir. ¿Será el bienestar pregonado por todos los metafísicos el principio del fin de la vida?

El final de la humanidad

Lo más probable no es que la humanidad termine exterminada por una gran guerra, un virus, un cataclismo cósmico, o el cambio climático, sino por haber alcanzado tal grado de bienestar que la lleve irremediablemente a languidecer en un inesquivable y senil fastidio existencial.

Mantener la humanidad viva

No es una tarea fácil estudiar y comprender cómo estimular y mantener una humanidad vivaz, joven y con ansias de futuro. Hoy en día uno tendría que ponerse el traje de salmón.

Lo peor de la vida

Sentir que uno no puede seguir viviendo. Y ello puede darse por muchos y dispares motivos, tanto exteriores como interiores.

Matarratas

Es efectivo porque es goloso y atractivo, y de acción lenta. Las ratas al olerlo se lanzan a recogerlo y llevárselo a su madriguera para comerlo contentas y tranquilas durante días. Si intentaras quitárselo te atacarían rabiosas. 

Hacer lo que deseas no es un actuar de forma libre, ni muchas veces tampoco sana, pero nuestra sociedad con sus altavoces nos machaca día y noche pregonando lo contrario. ¿Por qué? ¿Qué nos quiere vender? ¿Qué tipo de lemmings se pretende alimentar?  

Cambia de chip

Cuando veas que la vida te está perjudicando, que las cosas no salen como a ti te gustarían y te lo está haciendo pasar mal, bueno, no pierdes nada engañándote a ti mismo y ponerte a pensar que la vida, quizás, te está echando una mano para mejorar. Sin embargo, es cierto, no todo el mundo es capaz de someterse a este tipo de autoengaño... y esto que, a priori, nunca sabemos hasta qué punto es un autoengaño. 

Aspiraciones

Si quieres crecer ponte limitaciones.

Renunciar al causa-efecto

Hacemos algo porque queremos obtener y gozar de las consecuencias "directas" que prevemos se darán. Y como creemos bobamente en el causa-efecto, entonces confiamos que, en efecto, si yo hago algo será para que le saque yo mismo el provecho y lo disfrute. Sin embargo, el destino suele ser harto caprichoso y nos suele usar vilmente para que hagamos cosas que, sin nuestro permiso, otros obtendrán las consecuencias y sacarán provecho mientras nos quedamos a dos velas. ¿Qué podemos hacer contra el destino? Quizás solo reírnos e intentar engañarlo la próxima vez para robarle algo.

La esencia de la sociedad

En esencia la sociedad es un intentar mecanizar la realidad humana: un velar para que, en las acciones humanas, se cumpla un cierto causa-efecto simple y concreto, ya sea de forma convenida o impuesta. Es decir, la sociedad empieza con la imposición de la ley y su garante la justicia. 

De aquí que la sociedad se fundamente  desde tiempos inmemoriales sobre mecanismos conductuales más o menos simples de acción - recompensa/castigo.

El universo máquina

Creer que el universo está regido por leyes que pautan sin tacha su comportamiento es ver la vida como si fuera una pura máquina. Pero la vida es pura selva; y por eso, precisamente, resulta factible mecanizarla de algún modo y hasta cierta medida, pero no más.

La vida como burbujeo

La vida es un burbujeo incesante. No hay nada sino burbujas chispeantes que crecen unas a costa de engullir y hacer explotar otras. Y en el fondo... ¿Qué hay en el fondo? Sólo otras burbujas multicolores jugateando a ver quien gana.

Evolución burbuja

La vida en la Tierra no parece seguir jamás una evolución lineal, sino una evolución burbuja. Podemos pensar que empezó con un crecimiento muy lento, adormilado y casi imperceptible de acumulación de "fuerzas", hasta que cogió una senda exponencial y de golpe creció ya muy rápido generando un fabuloso y exuberante mundo de nuevas formas y posibilidades; ahí tenemos el Paleoproterozoico, con su explosión de cianobacterias, o el Cámbrico, como ejemplos palmarios. 

Pero la propia violencia de un crecimiento exponencial siempre lleva a la vida a reventar en una crisis o extinción masiva y brutal donde puede perderlo todo y desaparecer sin más. Ahora bien, ante tan colosales caídas la vida, hasta el momento, ha logrado permanecer; aunque fuera tiritando. Y este sobrevivir le permitía, cada vez,  estabilizarse lenta y dormilonamente en un nuevo equilibrio, normalmente muy superior en riqueza de formas al anterior, mientras se preparaba para, en un futuro, agarrar otro crecimiento exponencial; que superaba al anterior gracias al "capital" que había estado acumulando.  

La historia de las sociedades humanas, y de la ciencia, también parece evolucionar de burbuja en burbuja.

El personaje y su obra

Nuestra época, superficial y atontada como todas, pero apegada al mundo del espectáculo, el postureo  y la difusión pública como ninguna, ha terminando sobrevalorando, ensalzando y premiando los aspectos menos importantes de los artistas, científicos, políticos, etc: primero su éxito, luego su personaje y con él su biografía. Con tantas chorradas y anécdotas ya casi que no queda mucho tiempo para valorar sus obras; hecho que no importa mucho porque...