lunes, 30 de marzo de 2009

Decadencia social

Cuanto más rica se sabe una sociedad menos violenta, menos agresiva y combativa se muestra. Es decir, una sociedad rica se vuelve 'buena', puesto que lo perdona todo; considera que tiene tanto que nada la perjudica. Una sociedad tal carece de justicia... no le preocupan los delincuentes y malechores ¡Deja incluso la puerta abierta para que cualquiera se tome lo que le plazca!

La riqueza com un síntoma de decadencia... un dulce síntoma.

domingo, 29 de marzo de 2009

No vale nada

Cuantas más opotunidades se dan para conseguir algo, menos vale

Que todo el mundo sea capaz de hacer algo, nos muestra lo poco que vale eso.

Hipocresía cultural

Muchas veces sucede que estando en público y ante terceras personas engañamos. Algunos hacen ver que las cosas les van mejor de lo que en realidad les van; otros, en cambio, dicen que las cosas les van peor de lo que realmente les van; y muchas veces juzgamos y defendemos en público opiniones, que en verdad, ni creemos ni mucho menos practicamos.

Estos engaños, tan inevitables, se deben a muchos motivos diversos: o porqué responden a conversaciones triviales, o simplemente, y este suele ser el motivo más general, porqué responden a la idea falsa que muchas veces nos hacemos de nosotros mismos y de cuanto nos sucede.

Así como ocurre con las personas, también resulta habitual ver las sociedades predicar lo contrario de lo que hacen las más de las veces. Esto es muy curioso. Pedir rigor, sinceridad y honestidad a una sociedad es casi como pedir al cielo que llueva cuando a nosotros nos interese ¿Por qué? Porqué las soceidades se mueven tras muchos intereses diversos, incluso, contradictorios.

En las sociedades avanzadas (y supongo que debería contar la nuestra entre ellas) existe desde hace tiempo una hipocresía brutal: todos somos iguales, o sea, tenemos los mismos derechos y oportunidades.

Y parece ser parte del juego indignarse de tanto en cuanto al denunciar que tales ideales predicados por nuestra sociedad, se violan constantemente ya por fuerza bruta ya con astucia e inteligencia.

Así estamos, viviendo en una sociedad bastante hipócrita y que, encima, encuentra cierto placer morboso en autotorturandose e indignarse por su hipocresía.

En fin, los hombres no somos más que animales...

jueves, 26 de marzo de 2009

El paso del medievo a la contemporaneidad

San Agustín proclamó "No salgas afuera, vuélvete a ti mismo; la verdad habita en el hombre interior" Toda la edad medieval se lanzó con fervor a por esta salvaje postura ascética de reclusión, aislamiento y penitencia corporal ¡Ahí veía su salvación personal! Durante siglos el europeo fue adiestrado tenazmente al recogimiento y la interiorización ¡Se metió a la bestia humana en una jaula!

¿Qué provocó eso? Se dice que lo que se prohibe excita ¿Y no fue así para el cristiano de Europa? Ese tenaz ascetismo y reclusión interior lo convirtió, para sorpresa de todos, en la bestia más salvaje y extraviada... La bestia con mayores ansias de expansión y experimentación. Nadie en la historia de la humanidad había sentido semejante anhelo desbocado, frenético y aciago por conquistar el 'mundo exterior' a costa de lo que fuera.

El hombre occidental perdió el miedo y el respeto a la naturaleza, empezando a cometer hybris... A vivir y disfrutar de la hybris; tan temida y respetada para las civilizaciones antiguas.

El hombre cristiano, después de siglos de aventura espiritual buscando la verdad en su "interior" exclamó -En mi interior sólo hay engaño: un conflicto de volubles sensaciones e ideas puras, pero vacías-. Y ante semejante decepción espiritual pensó -La verdad está ahí fuera-. Y fue entonces cuando se puso a contemplar las estrellas buscando ahí la verdad al cuestionarse si él era, o no, el centro de la Existencia.

Le debemos al cristianismo y a su milenaria disciplina ascética de flajelación contra todo lo corporal y externo, esas feroces ansias de exploración y conquista que han caracterizado al hombre occidental de los últimos siglos.

La ciencia moderna no apareció porqué sí.

Dolor

Ayer estábamos entrenando cuando, después de saltar, pisé fortuitamente el pie de un compañero torciéndome el tobillo. Me caí a plomo.
La lesión no es nada grave; sólo duele y me obliga a cojear (no sé si el sábado voy a poder jugar).

Después de ducharme empecé a 'escuchar' mi propio cuerpo, a analizarme, a introspeccionar el dolor a través de la "consciencia", o sea, a ser más consciente del dolor diseccionándolo mentalmente y analizándolo. Y me di cuenta de ciertas cosas, preguntándome:

1) ¿Por qué el dolor me hace reír? Al ejecutar ciertos movimientos el grado de dolor se intensifica: frunces las cejas, aprietas fuertemente los dientes, pones todo el cuerpo en tensión y blasfemas como "mecanismos" instintivos para, o bien contener 'el dolor' y que éste no te domine y tiranice o bien, para disiparlo. En efecto, parece ser que chillamos para disipar el dolor: o sacándolo fuera de nosotros o bien aturdiendo nuestra consciencia con nuestros propios gritos ¿Chillar no es una forma de protejer y mantener cierto equilibrio en nuestra "consciencia" que se ve asaltada por una cantidad de energía y fuerza incontrolable?

Sin embargo, después de esta chispa de tensión (el dolor suele activarnos "dándonos" una fuerza esporádica brutal) , cuando el dolor disminuye, entonces, sólo entonces, todo nuestro cuerpo, antes en tensión y violencia, se relaja... y reímos. O al menos yo me río.

Me resulta inevitable e instintivo reírme cuando "las aguas" de mis sensaciones se tranquilizan y autoregulan después del temporal y el tormento sufrido ¿Seré masoquista? No, pero el dolor y el placer se han estudiado de pena.

Esto me hace pensar si para un aumento de la felicidad, la risa y el placer es necesario un aumento del dolor. Ciertamente, ésta era la tesis de Nietzsche hacia la felicidad y lo que él llamó, la Gran Salud.

2) Hay algo muy curioso: ¿cómo es posible que relacionemos nuestras sensaciones interiores con cuanto tocamos o vemos? Es decir, yo siento dentro de mí un dolor brutal y soy capaz de localizar tanto visual como táctilmente este dolor en una zona concreta de mi cuerpo, por ejemplo, el tobillo ¿Cómo se explica eso? Normalmente se explica de forma idealista, a saber: existe realmente el tobillo y nuestros ojos, nuestra mano y nuestros sentimientos lo detectan.

Pero si ya no creemos que exista un yo que percibe y tenga sensaciones, y por tanto, tampoco creemos que existan 'objetos externos' que causan, vete a saber cómo, estas sensaciones y sentimientos en nuestro yo, entonces ¿Cómo explicamos esta coordinación de sensaciones las cuales nos hacen 'sentir' que yo percibo dolor en mi tobillo?

Quizás, a bote pronto este dilema parezca una gilipollez y una tontería, pero en realidad estamos ante el problema de la consciencia, tan buscada por los neurocientíficos, los filósofos de la mente y los psicólogos.

3)No pocas veces lo que más nos acongoja del dolor, de las lesiones , los reveses o enfermedades que padecemos no son éstas mismas, sino nuestra idea sobre ellas. Por ejemplo, no me molesta haberme lesionado, sentir dolor, puesto que ciertamente me da su placer y cierta 'felicidad' que raramente se siente. Sin embargo lo que más puede atormentarme es pensar que esta lesión me privará de jugar el sábado. Pensar ésto es lo que hiere impertinentemente mi consciencia, haciéndome ver esta lesión como una putada y un mal. Si me diera igual lo que sucediera, si no depositara esperanzas y ganas de hacer ciertas cosas en un futuro próximo, o no sintiera ningún deber y ninguna obligación para con algo, entonces, no me preocuparía por el dolor lo más mínimo... incluso, parece ser, que lo bendeciría y le agradecería estas nuevas experiencias ¡Esa fuerza y energía que me proporciona!

Quizás sea por eso que los animales, tan poco duchos en esperanzas y en representarse el futuro no parecen acongojarse tanto por el dolor como la gente en general ¡Es nuestra capacidad de prever e imaginarnos un futuro, de sujetarnos a unas obligaciones y unos deberes lo que nos hace valorar el dolor, la contrariedad, la fatalidad, la enfermedad como algo perjudicial y digno de ser erradicado!

Para muchos el dolor es casi un tabú, algo que debe ser extirpado, una recriminación que hecharle la vida -La vida sería buena si no hubiera dolor- Afirman. Pero, ¿acaso no se debe eso, en gran medida, a la idea que se han hecho de la Vida... y en particular de su vida?

domingo, 22 de marzo de 2009

Nova Victòria

Ahir vàrem jugar contra el Snt. Eugènia. Els dos primers quarts varen ser força pesats: ells venien a tancar-se en zona tot el partit per evitar que els apallisséssim de valent i, durant molts minuts, ho aconseguiren: no sabíem pas com atacar-los. A més, i no sé perquè, jo vaig haver de demanar el canvi dos cops només començar el partit perquè m'afogava... Deu ser la primavera.

A partir de la segona meitat, però, tot va canviar. Jo em vaig recuperar i vàrem començar a enxufar triples a dojo. Em sembla que entre en Perilles i jo varem fer 6 o 7 triples en 3 o 4 minuts; això els va trencar per la meitat! Així vàrem acabar... guanyant d'uns 20 punts.

La setmana que ve crec que ens toca el partit més difícil de la temporada. A casa del Fontajau. De fet, en la primera volta hi vàrem perdre a casa nostra. Tanmateix, ara estem millor; encara que això no ens assegura res: ells tampoc juguen gens malament. Sigui com sigui, serà un partit ben parit.

Per cert, ahir, fent una copa amb en Paski una noia, que també juga a bàsquet, em va preguntar quants punts havia fet... La veritat és que mai he contat els punts que faig; prou feina tinc a què la piloteta entri jejeje.

sábado, 21 de marzo de 2009

Habla el inculto

Creo que se debe a mi forma de pensar, lo digo literalmente.

Desde mi infancia siento que existe un abismo entre lenguaje y pensamiento, entendiendo el pensamiento como aquello cuanto somos conscientes: cuanto sentimos, deseamos, imaginamos, exigimos, queremos, etc. Eh aquí mi convicción: el lenguaje es una forma bastante ortopédica de expresar y "exteriorizar" nuestra "consciencia". En este sentido, confieso que el lenguaje me parece sumamente artificioso, superficial y postizo.

Creo que de aquí surge mi "problema" ante la lengua; un problema que muchos desconocen por no ser catalanes, o sea, bilingües. No pocas veces me pregunto: -¿Debería escribir en mi lengua materna, el catalán?- Así como -¿Por qué escribes en castellano?-

Debo confesar que ante mis textos en castellano raras veces me reconozco. Me parece como si me disfrazara de algo que no soy... por eso también lo encuentro divertido, como el carnaval.

Puesto que yo no pienso en símbolos, es decir, en palabras o conceptos, nunca me he fijado mucho cómo escribo. Hay gente que, ciertamente, sólo mira eso; por ejemplo, los profesores de gramática. Además, como que el catalán y el castellano son léxicamente muy afines pero ortográficamente sumamente contrarios, no es raro que mezcle ambas ortografías. Total, que acabo por escribir mal en catalán y en castellano.

Soy así de burdo e inculto, pero no me preocupa; eso de la ortografía me sabe a puro convenio ¿Acaso no sirve, sólo, para que a la gente normal se le haga más cómodo el leer y crea, encima, que sabe incluso escribir? Bueno, aquí nos encontramos con el trillado dilema de si saber escribir consiste, precisamente, en saber aplicar normas y leyes convenidas... Que ser culto consiste en dominar todo eso.

Yo, que soy un poco incivilizado y que sólo me tomo las normas como 'orientaciones' siempre me he visto agredido por los fanáticos de la lengua; los defensores de la lengua pura. Éstos, precisamente, abundan en catalán. Por ejemplo, todas mis profesoras de catalán han sido grandes fanáticas -Qué fácil era que se indignaran-. Pues el grado de fanatismo de un individuo se mide por su grado de indignación.

En fin, si escribo mayor mente en español es porque, primera, no me atrevo en inglés y no me gusta repetir lo que escribo por el hecho cricunstancial de que alguien, simplemente, no entiende cierto convenio de símbolos.

Además, no por aplicar bien las normas de una lengua un 'lector competente' entiende y aprovecha todo cuanto uno escribe. Leer es siempre interpretar.